domingo, 4 de julio de 2010

Argentina 1978


La revisión del Mundial '78 para los argentinos se parece demasiado a esos placeres que dan culpa. En su momento, la mayor parte del país vivió una realidad "irreal" y se volcó inconcentemente a las calles para celebrar un triunfo deportivo. El dolor (retroactivo) seguramente se acentúa por la falta de capacidad para haber entendido a tiempo cual era el contexto de la Argentina aquellos años, ya que se vivía una dictadura militar desde hacía 2 años y fue sin dudas un capítulo negro en nuestra historia política y social.
Pero mas allá del mundial político, hubo uno deportivo ganado por un equipo comandado por César Luis Menotti. Aquella selección tenía excelentes jugadores y, además, tuvo las dosis imprescindibles de suerte para terminar el torneo abrazando la copa en medio de un estadio Monumental extasiado. Fue un campeón que mostró riqueza en la cancha.
Fillol, Ardiles, Passarella, Olguín, Kempes, Houseman, Luque, Bertoni, Tarantini...todos. El del 78 era un plantel riquísimo, de los que pocas veces se pueden reunir. Tenía una idea futbolística, acompañada por una preparación física notable. Entónces, cuando hubo que llegar a la final y enfrentar a la temible "Naranja Mecánica" que buscaba su revancha del '74, Argentina tuvo todo lo necesario para ganar. La calidad de aquel equipo argentino es, sin dudas, indiscutible.
La primera ronda ya había marcado que los candidatos a llegar a la final serían los de siempre. Además de Holanda, que traía el título de subcampeón, el local, Italia, Brasil y Alemania. Las manos que tocarían el oro saldrían de algunas de esas selecciones. Argentina, después de ganarles Hungría y Francia, ambos encuentros por 2 a 1, tropezaría con Italia al perder 1 a 0 y entregaría la sede de Buenos Aires y viajaría a Rosario para la segunda fase. Encima aparecía Brasil en el camino. Y si bien los brasileños no eran cucos, tampoco eran del nivel mas aconsejable para enfrentar en el camino a una final de Copa del Mundo. En esa parte del torneo explotó "El Matador" Mario Kempes para empujar a la Argentina hacia la victoria. Los dos goles contra Polonia, otros dos contra Perú en el polémico 6 a 0 y los dos primeros del triunfo frente a Holanda 3 a 1 en la final, lo catapultarían en la idolatría total de un país que no vivía sus mejores días.
La final tuvo mas emoción que calidad. Argentina se puso en ventaja rapidamente, pero Holando logró empatar y cuando estaba a punto de terminarse el tiempo reglamentario, un zurdazo de Resembrink pegó en uno de los palos del arco de Fillol. Todo un país se paralizó en ese instante. Y todo el país volvió a respirar de a poco hasta recuperar el aliento. El suplementario se acercó a la gloria. Kempes, primero, y Bertoni, cerraronl a cuenta y desataron la fiesta. Holanda volvía a quedarse con las manos vacías y Argentina conseguia por primera vez una Copa del Mundo.

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